Cada año, millones de personas visitan Teotihuacán, consolidándolo como uno de los principales destinos turísticos de México. Sin embargo, no todos los visitantes pueden disfrutarlo en igualdad de condiciones.
El turismo inclusivo se ha convertido en una tendencia global, lo que ha llevado a cuestionar la accesibilidad en sitios históricos. En el caso de Teotihuacán, las limitaciones físicas del terreno y las restricciones legales representan un desafío.
Aunque no es posible modificar las pirámides, expertos sugieren mejorar servicios como transporte interno, rutas accesibles y experiencias guiadas adaptadas.
La UNESCO ha impulsado en otros países estrategias similares sin comprometer el patrimonio.
