América Latina ya forma parte activa del endurecimiento global en el uso de redes sociales por menores. Brasil lidera la región con una legislación que obliga a menores de 16 años a vincular sus cuentas con tutores y exige a plataformas controles estrictos para evitar contenidos inapropiados.
Mientras tanto, en Estados Unidos, la vía judicial ha comenzado a marcar el rumbo, con fallos que responsabilizan a empresas por el impacto de sus algoritmos en menores, enviando un mensaje claro a la industria tecnológica.
Europa y Asia avanzan en paralelo. Francia, España y Indonesia han optado por restricciones directas o bloqueos, mientras Australia mantiene la postura más estricta a nivel global.
En este contexto, México entra en fase de evaluación. El gobierno federal analiza limitar el acceso a redes sociales y ha iniciado consultas para definir una estrategia nacional. La discusión se centra en el papel del Estado frente a plataformas que no han logrado autorregularse eficazmente.
México enfrenta el desafío de aprender de experiencias internacionales y adaptar un modelo propio. La decisión que tome podría marcar el rumbo digital en la región, en un momento donde la protección de la infancia se ha vuelto prioridad global.
